El gato persa

Un análisis profundo de la historia, la genética y las diferencias de salud críticas entre los tipos de cara plana tradicional y moderno del gato persa.

El gato persa es una raza de pelo largo definida por una cara redonda y un hocico corto, aunque no plano, en su forma tradicional, aunque la cría moderna ha creado una variante de cara plana que causa problemas de salud significativos. La historia de la raza involucra orígenes complejos en el Cercano Oriente, cambios genéticos hacia poblaciones europeas y una tendencia controvertida del siglo XX hacia rasgos faciales extremos que comprometieron la capacidad del animal para respirar y comer.

Origen y el nombre "Persa"

No está claro el momento exacto en que aparecieron por primera vez los gatos de pelo largo, ya que no se conocen especímenes de pelo largo del gato salvaje africano, el ancestro del gato doméstico. Los primeros ancestros documentados podrían haber sido importados a Italia desde Jorasán (este de Irán o oeste de Afganistán) alrededor de 1620 por Pietro Della Valle, aunque esto no está totalmente demostrado. Existe una evidencia más sólida de que una raza de pelo largo fue exportada desde Afganistán y Persia/Irán desde el siglo XIX en adelante. A pesar del nombre, no se documenta que los hablantes de persa refieran a ninguna raza de gato como "gato persa" o gorba-ye pârsi; en su lugar, aparecen variaciones como gorbe-ye borāq en diccionarios de los siglos XIX y XX.

Los relatos históricos de 1815 y 1839 sugieren que los gatos exportados a Europa a menudo se criaban en Kabul y partes de Turquestán, no en la propia Persia. Los observadores británicos notaron que el nombre "persa" se aplicaba con fines de marketing, ya que se encontraban muy pocos en Persia y ninguno fue exportado desde allí. Para finales del siglo XIX, estos gatos de pelo largo se comerciaban en caravanas hacia la India y Europa, convirtiéndose eventualmente en ampliamente reconocidos por los amantes de los gatos del noroeste de Europa.

Realidad genética y raíces europeas

La investigación genética moderna indica que los gatos persas de la actualidad no están relacionados con razas de gatos del Cercano Oriente, sino con las de Europa occidental. Los investigadores afirman que, aunque el gato persa temprano pudo haberse originado en Persia, el gato persa moderno ha perdido su firma filogeográfica. La raza moderna está genéticamente más relacionada con el British Shorthair, el Chartreux y el American Shorthair. El Exotic Shorthair, una raza desarrollada a finales de la década de 1950, se creó cruzando gatos persas con American Shorthairs.

Estructura facial tradicional versus moderna

El persa tradicional, a veces llamado de cara de muñeca o cara de luna, es el fenotipo original caracterizado por una cara redonda y un hocico pequeño que no es plano ni aplastado. Esta estructura permite al gato respirar sin dificultades. En contraste, la nariz corta y plana se creó en EE. UU. mediante la endogamia, un desarrollo que causa dificultades respiratorias en la raza. Este tipo de cara plana a menudo se denomina "peke-face" o persa "ultra-type".

A finales de la década de 1950, una mutación espontánea en los persas tabby rojos dio origen a la variante de cara de peke. Aunque inicialmente se registró como una raza distinta, cayó en desgracia a mediados de la década de 1990 debido a graves problemas de salud, con solo 98 registrados entre 1958 y 1995. A pesar de esto, los criadores continuaron seleccionando por el aspecto, lo que llevó a un tipo extremo o ultra-tipo. El estándar de la raza persa originalmente exigía un cuerpo corto y robusto y una apariencia redonda, pero no fue hasta finales de la década de 1980 que los estándares se cambiaron para limitar el desarrollo del aspecto extremo.

Implicaciones de salud de la cría extrema

La cría selectiva que creó al persa de cara plana trajo consigo varios problemas de salud. Una nariz demasiado corta crea una impresión de grotesquedad y tiende a producir una deformidad de los conductos lagrimales, resultando en ojos llorosos. Esta condición hace que el pelaje a cada lado de la nariz se manche con el tiempo, restándole atractivo a la apariencia del gato. Además, la estructura facial extrema puede interferir con la capacidad del gato para comer y respirar correctamente.

La enfermedad poliquística renal hereditaria (PKD) también es prevalente en la raza, afectando a casi la mitad de la población en algunos países. Como ocurre con la raza siamesa, ha habido esfuerzos por parte de algunos criadores para preservar el tipo de gato más antiguo, el persa tradicional, que tiene un hocico más pronunciado y evita los problemas respiratorios y oculares asociados con la cara plana.

Popularidad y reconocimiento de la raza

Los gatos persas han sido ampliamente reconocidos por las organizaciones de amantes de los gatos desde el siglo XIX. En 2021, fueron clasificados como la cuarta raza de gato más popular del mundo según la Asociación de Criadores de Gatos (CFA). Algunas organizaciones subsumen al Himalayo y al Exotic Shorthair como variantes de la raza persa, mientras que otras los tratan como razas separadas. El estándar de la TICA es más general y no especifica una cara aplanada, permitiendo la preservación del fenotipo tradicional en algunos registros.

Características del pelaje y cuidado

El pelaje de los persas consiste en un subpelaje lanoso y un pelaje exterior largo y peludo. El pelaje pierde todo el subpelaje grueso en el verano, dejando solo el pelo largo. Este desprendimiento estacional es distinto al del gato Angora, que tiene pelo largo y suave que cuelga en mechones que tienden a un ligero rizo. El pelo del persa en los hombros y la parte superior de las patas traseras es algo más corto que el del Angora, y la cabeza es más redonda. El cepillado regular es esencial para evitar el enredo, especialmente dada la densidad del pelaje.

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